La ciencia detrás del SPM
Dr. Philip Sarrel
Si bien el síndrome premenstrual (SPM) afecta a casi todas las mujeres en algún momento de sus vidas, hasta ahora los médicos han comprendido muy poco acerca de éste. Pero nuevos estudios apuntan ahora a un factor biológico, las hormonas, como la causa principal del SPM.
Las hormonas ováricas estrógeno y progesterona se producen durante cada ciclo menstrual. Estas hormonas circulan por la corriente sanguínea, ingresan a las células de todo el cuerpo, e inciden en cómo éstas son capaces de llevar a cabo sus funciones diarias. El cerebro está compuesto de millones de células que son sensibles a los efectos de las hormonas ováricas y a las fluctuaciones en estas hormonas durante el ciclo menstrual. Para la mayoría de las mujeres, las hormonas ováricas ayudan en funciones cerebrales básicas, como el sueño, el control de la temperatura, los sentimientos sexuales, la capacidad de razonamiento y el humor.
Para muchas mujeres, sin embargo, la reacción de las células cerebrales a las hormonas ováricas puede ser negativa. Millones de mujeres experimentan cada mes el SPM con irritabilidad, ansiedad y melancolía entre 7 y 10 días antes de la menstruación.
El SPM ha sido el tema de muchos estudios científicos que nos ayudan a comprender cómo influyen las hormonas ováricas en el funcionamiento del cerebro. Las hormonas ováricas afectan el flujo de sangre al cerebro, ayudan a sostener y promover el crecimiento de las células cerebrales que controlan la producción y liberación de sustancias químicas del cerebro (neurotransmisores), que son responsables de muchas acciones cerebrales diferentes.
En un estudio reciente realizado en el Instituto Nacional de Salud Mental se descubrió que los síntomas del SPM representan una respuesta anormal a los niveles normales de producción hormonal. Se comparó a mujeres con síntomas graves con mujeres que no padecían el síndrome. Cuando se trató a las mujeres con síntomas graves con una droga que inhibía la producción de hormonas en los ovarios, los síntomas disminuyeron de manera significativa. A estas mujeres también se les administró un placebo, es decir, una preparación que no producía efectos en los ovarios y no contenía hormonas. Cuando recibieron el placebo, los síntomas no se vieron afectados.
A las mujeres con SPM cuyos síntomas disminuyeron cuando se inhibió el funcionamiento de los ovarios se les administró luego el medicamento bloqueante de hormonas, pero esta vez se agregó estrógeno o progesterona. Cuando tomaron alguna de estas dos hormonas naturales, las mujeres tuvieron una reaparición significativa de los síntomas del SPM. Las mujeres que no padecían SPM no tuvieron ninguna de las reacciones a los tratamientos que se observaron en las mujeres afectadas por el SPM.
En consecuencia, este estudio parece identificar claramente al SPM como un trastorno de sensibilidad anormal a los niveles normales de hormonas ováricas. Los síntomas como melancolía, ansiedad e irritabilidad, que ocurren en ciclos relacionados con el momento de la menstruación, deben considerarse un trastorno biológico. Aunque el medicamento bloqueante de los ovarios no puede administrarse indefinidamente, las mujeres con síntomas más graves pueden utilizarlo al menos durante un tiempo corto.
Durante un período más largo, las mujeres padecerían los efectos provocados por niveles inadecuados de hormonas ováricas, por ejemplo, pérdida ósea y osteoporosis. Sin embargo, el medicamento bloqueante de hormonas ayuda a definir al SPM como una enfermedad ocasionada por la hipersensibilidad a las hormonas ováricas. Esta nueva forma de comprender el SPM puede conducir a nuevos y mejores tratamientos.
















